CITA APA: Rodríguez, Leopoldo José Cabrera (2013).
Desigualdad social, rendimiento y logro educativos en España (1990-2012): Los
desequilibrios regionales aumentan. Revista de Estudios regionales,
(98), 15-49.
Uno de los bloques de estudios de desigualdad educativa
regional surge a partir de la extensión y aplicación de pruebas internacionales
PISA (Programme for Indicators of Student Attainment) de evaluación externa a
los estudiantes de 15 años en los países de la OCDE. El Programa PISA comienza
en 2000 y se repite cada tres años. El interés despertado por estas pruebas en
España ha sido enorme, hasta el punto que, en la edición de 2009, 14
Comunidades participaron en PISA con muestras probabilísticas. A ello podemos
sumar las Evaluaciones de Diagnóstico (EGD) de 2º curso de la enseñanza secundaria
obligatoria (ESO) desarrolladas en España en 2009 y 2010 que fueron llevadas a
cabo por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Esta vía es la que han
explorado Escardíbul y Mora (2012) encontrando que existe una fuerte
asociación, para la mayoría de CCAA, entre los resultados en la evaluación de
PISA de la OCDE y la EGD, y que un mayor nivel de gasto, menos alumnos por aula
y por profesor se relacionan positivamente con mayores puntuaciones en la EGD y
con un menor nivel de fracaso escolar «administrativo» (no graduarse en ESO).
La EGD de 2010 evalúa a casi 29.000 alumnos de toda España con muestras
probabilísticas por conglomerados de todas las CCAA. Los resultados de estas
pruebas presentan diferencias significativas en lingüística, matemáticas y
conocimiento físico (no tanto en competencias social y ciudadana) entre unas y
otras Comunidades: Navarra, Madrid, País Vasco, Castilla y León, La Rioja y
Asturias, se sitúan con variaciones significativas en lengua, matemáticas y
conocimiento por encima de Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana,
Extremadura, Galicia; quedando las otras arriba o abajo, pero dentro de los
límites de confianza establecidos para la media.
Los resultados de estas pruebas de EGD2010 en España, global
y regionalmente, dan altas correlaciones con los resultados de PISA de 2009 y
con las tasas de idoneidad, porcentaje de alumnado que se encuentra en el curso
típico que corresponde a su edad y que, por tanto, no ha sido repetidor. Todo parece
indicar que, cualquiera que sea el modelo aplicado y los indicadores educativos
y/o socioeconómicos elegidos, el resultado de disparidad regional en España va
a permanecer invariable en el tiempo, con oscilaciones al alza (como sostenemos
argumentalmente nosotros) o a la baja, lo que crea una desigualdad regional
endémica y estructural.

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